Dime dónde has abierto las puertas de la Tierra para que pueda al fin hallar tus huesos, y tu polvo paciente en el que consolarme de tanto tiempo escaso, de tan sobrado espacio que a lo largo, como una línea huérfana, sin madre en su comienzo, sin tierra bienhechora en su final, va discurriendo lacia. Que tu voz sosegada me valga de señal en este aire, tan frío y desolado como el viento interior que se agolpa aquí en mi pecho, y canta inquebrantable su penuria, ululando en las noches peregrinas. Si llego a tus despojos no habrá sido en vano tanto tiempo, habrá sido la historia un rumor cierto, la ciencia una esperanza, la humanidad un hito, la vida un verdadero silogismo tras el que desvelar una verdad. Si llego a tu cadáver, a tus restos coronados de flores y rocío, será un descubrimiento la mañana, se acabarán los trámites inocuos y cesará la niebla ante mis ojos poniendo fin así a un mal endémico, alojado en mi corazón. Si llego a ti, al caudal de tu presencia, al perfume lacado de tu mármol, a la breve hendidura de tu nombre, a tu silencio lleno de mensajes, se habrá sellado el círculo del tiempo, y podré darme al fuego o a la estaca, o al oro de la daga más hambrienta, seguro de que nada ha sido en vano, que ha existido el amor sobre la Tierra, un cielo en el que mueras para siempre, un alma en la que ser eternamente. Y yo podré plantarme ante el Cerbero, ansioso por saldar todos mis pecados.
domingo, 7 de julio de 2019
Si llego.
Dime dónde has abierto las puertas de la Tierra para que pueda al fin hallar tus huesos, y tu polvo paciente en el que consolarme de tanto tiempo escaso, de tan sobrado espacio que a lo largo, como una línea huérfana, sin madre en su comienzo, sin tierra bienhechora en su final, va discurriendo lacia. Que tu voz sosegada me valga de señal en este aire, tan frío y desolado como el viento interior que se agolpa aquí en mi pecho, y canta inquebrantable su penuria, ululando en las noches peregrinas. Si llego a tus despojos no habrá sido en vano tanto tiempo, habrá sido la historia un rumor cierto, la ciencia una esperanza, la humanidad un hito, la vida un verdadero silogismo tras el que desvelar una verdad. Si llego a tu cadáver, a tus restos coronados de flores y rocío, será un descubrimiento la mañana, se acabarán los trámites inocuos y cesará la niebla ante mis ojos poniendo fin así a un mal endémico, alojado en mi corazón. Si llego a ti, al caudal de tu presencia, al perfume lacado de tu mármol, a la breve hendidura de tu nombre, a tu silencio lleno de mensajes, se habrá sellado el círculo del tiempo, y podré darme al fuego o a la estaca, o al oro de la daga más hambrienta, seguro de que nada ha sido en vano, que ha existido el amor sobre la Tierra, un cielo en el que mueras para siempre, un alma en la que ser eternamente. Y yo podré plantarme ante el Cerbero, ansioso por saldar todos mis pecados.
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